Volver al blog Flores, disquetes y código: El día que un técnico de 19 años descubrió el futuro del sector funerario
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Flores, disquetes y código: El día que un técnico de 19 años descubrió el futuro del sector funerario

Una reflexión sobre cómo una interfaz de los años 90 en Medellín encendió la chispa para digitalizar una de las industrias más tradicionales del mundo.

Por Carlos Londoño
CEO y fundador de Funeral System AI

En abril de 2013, mi vida dio un giro inesperado. A mis 19 años, mi formación se limitaba a ser técnico en sistemas. Tenía experiencia manejando computadoras, algo de software y hardware, y muchas ganas de aportar control y organización. Con ese equipaje, llegué a trabajar a un sector que, sin saberlo, se convertiría en mi pasión: el sector funerario.

El propietario de aquella funeraria me contrató para atender una de las oficinas y dar soporte en la parte informática. Mi jefe de entonces, Rodrigo Jaramillo Villegas, un gran ser humano al que hoy debo toda mi gratitud, me abrió las puertas de par en par. Gracias a su confianza, me adentré en una industria en la que hoy, con mucho orgullo, llevo 13 años de trayectoria y contando.

Lo primero que hicimos fue ir al emblemático sector de Juan del Corral en Medellín, Antioquia, un punto neurálgico donde se concentran varias de las empresas funerarias más importantes de Colombia. Mi primera gran misión se desarrolló allí, en el entorno de una floristería, donde recibí una capacitación que me cambiaría la perspectiva.

La encargada de formarme fue la ingeniera Soledad Peláez. Ella era la creadora de un software de escritorio que, aunque se utilizaba en pleno 2013, tenía una interfaz visual que parecía congelada en 1990.

La historia de ese software es fascinante. A principios de los años 2000, varios empresarios funerarios visionarios del Bajo Cauca, Urabá, Norte, Nordeste, Magdalena Medio y el Valle de Aburrá antioqueño se unieron. Entendieron que necesitaban una herramienta hecha a medida que les ayudara a ser más rentables y organizados. Le encargaron el desarrollo a la ingeniera Peláez, y el resultado fue un sistema robusto que administraba contratos de previsión exequial, pagos, planes, cobros móviles, cierres de caja e informes de cartera. Era un sistema diseñado por y para las necesidades reales del funerario de a pie.

Ese fue mi primer contacto con el software funerario. Tras tres intensas sesiones de tres días, aprendí todo lo necesario para gestionar desde la oficina el recaudo de la previsión y la entrega de recibos a los clientes.

Para poner en contexto a quienes nos leen desde Europa: la previsión exequial —el modelo en el que la funeraria o tanatorio actúa como ente previsor o "aseguradora" para las familias que adquieren estos planes de protección a futuro— nació precisamente en Colombia. En aquel año 2013, la funeraria para la que yo trabajaba era de las contadas excepciones que tenía un software de gestión. Este sector ha sido, históricamente, bastante tradicional y desactualizado a nivel tecnológico.

Esos fueron mis primeros pinos, mis raíces. A mis 19 años, rodeado del olor a flores de Juan del Corral y frente a una pantalla con gráficos de los noventa, descubrí el enorme vacío tecnológico que sufría esta industria. Trece años después, esa misma chispa es la que hoy nos impulsa en Funsystem a llevar al sector funerario hacia el siguiente nivel, conectando la tradición con el poder de la Inteligencia Artificial.

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